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La página de pedófilia más grande pertenecía a policías

Tenía una comunidad de 45.000 personas. Para ser miembros tenían que subir material pedófilo, al menos, cada 30 días.

Mundo Violento
Por Mundo Violento
  • No creerás lo que se descubrió en la red.

    No creerás lo que se descubrió en la red.

A ella se accedía a través de un servidor encriptado. Tenía una comunidad de 45.000 personas que pasaban un meticuloso examen para ser miembros.

Para mantener su acceso tenían que subir material pedófilo, al menos, cada 30 días. Además, la página era llevada por la policía

Podría parecer que la policía había creado la página para atraer a pedófilos y luego atraparlos.

Es la historia de cómo la Task Force Argo, un grupo internacional de policías especializados en la desarticulación de redes pedófilas, usó la información pública de la red para rescatar a al menos 85 niños y arrestar a centenares de delincuentes sexuales.

Según explica The Guardian en esta historia, todo comenzó con una operación contra la pornografía infantil en Toronto, Canadá. La policía descubrió un viejo almacén en el que un pequeño empresario, Robert Way, escondía un oscuro negocio: se trataba de una productora que hacía películas pornográficas con menores y que vendía el material a 370 clientes en todo el mundo.

El valor económico de la productora clandestina ascendía a los 4 millones de dólares, un dato que habla del volumen de producción de la fábrica de los horrores de Way.

Way mantenía una contabilidad meticulosa. A la policía le llamó la atención que de los 370 clientes, había al menos 10 de Queensland, Australia. La policía canadiense pasó la información a la Argo, que con las pistas recogidas detuvo a decenas de pedófilos en aquella ciudad. 

La policía entonces usó el perfil del detenido para meterse en este nuevo universo de pornografía infantil. A través de ese usuario pudieron ver cómo se estructuraba la página y quiénes eran los usuarios que más material compartían.

Allí descubrieron cosas como un manual de 180 páginas titulado “La exclusiva guía paso a paso para practicar sexo seguro y divertido con niños”. El documento explicaba meticulosamente cómo escapar al control policial.

El material pornográfico que había distribiudo el “jefe” de la página les dio indicios de que era australiano, y concretamente de Adelaida. Después de analizar cientos de resultados dieron con el saludo “Hiya” en dos foros: uno era en un foro de coches y otro en uno de baloncesto. En ambos foros, el usuario era de Adelaida, tenía un nombre de perfil muy similar al que usaba en la comunidad pedófila y siempre repetía el saludo “hiya”.

En el foro de coches, el sospechoso preguntó por unas piezas de recambio para un 4x4. La policía cruzó los datos y dio con una coincidencia en Facebook: había un usuario de Adelaida que buscaba las mismas piezas. Se llamaba Shannon McCoole, tenía 32 años y trabajaba en la atención a niños. La policía lo arrestó, y junto a la detención se llevó las claves de administrador de la página pedófila.

La detención de McCoole se mantuvo en un bajo perfil para no alertar a los demás usuarios de la comunidad. Así, durante los siguientes 6 meses, 45.000 pedófilos intercambiaban material y dejaban pistas de sus crímenes delante de la policía, sin saberlo. Durante aquel tiempo fueron desapareciendo nombres de usuarios relevantes. Eran pedófilos que iban cayendo en redadas policiales.

Una de las más sonadas fue la del británico Richard Huckle, uno de los usuarios más activos del sitio, que en el Reino Unido fue bautizado como “el peor pedófilo de la historia de Gran Bretaña”.

L a policía dio con él siguiendo un procedimiento similar al que siguió con McCoole. Siguieron las pistas que Huckle dejaba en su material y cruzaron la información con las redes sociales. Finalmente lo localizaron en Malasia, donde Huckle engañaba a niños pobres haciéndose pasar por un misionero.

Un día Huckle publicó en un estado de Facebook que viajaba a casa de vacaciones y puso el nombre de la aerolínea en un hashtag. A su llegada al aeropuerto de Gatwick, la policía lo detuvo, descubriendo en su ordenador más de 20.000 imágenes pornográficas de menores. En al menos 1.000 de ellas aparecía Huckle junto a los niños de los que había abusado.

Huckle fue condenado a 22 cadenas perpetuas. McCoole a 35 años de prisión. Los policías de la Task Force Argo reconocen que tienen que tener un estómago suprahumano. Lidian todos los días con escenas que les harían vomitar y perder los nervios. Pero consiguen meter a los malos entre rejas.

 

 

Con información de: PlayGround

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